En el extremo sur de la península, donde la laguna Nichupté se encuentra finalmente con el Mar Caribe, yace Punta Nizuc.

Este enclave no es para el turista promedio, sino para el explorador sofisticado. Es la puerta de entrada al Gran Arrecife Maya. Las aguas aquí son de un azul profundo y cristalino, albergando una biodiversidad marina impresionante y parte de las esculturas sumergidas del MUSA (Museo Subacuático de Arte).

La costa está delineada por manglares protegidos en lugar de rascacielos, ofreciendo un silencio solo interrumpido por las aves tropicales. Es el escenario definitivo para una mañana de snorkel privado de alta gama seguido de una cata de mariscos a la orilla del mar.